Annukka Kosonen

Editorial, por Adolfo Plaza

Adolfo Plaza Uñac

El título de nuestra revista viene a ser una declaración de principios. Por parerga, y bajo el influjo de Schopenhauer, entendemos aquellos escritos de orden menor, que, sin embargo, no por dejar de estar insertos en las grandes obras sistemáticas, renuncian a alcanzar el rigor que a éstas de ordinario las caracteriza. Esta extraña especificidad, que escapa en principio a una categorización al uso, se complementa a menudo polémicamente con otros trabajos que perdieron su oportunidad para acoplarse a aquellas obras mayores con indudable pertinencia: son los paralipómena, que advienen hoy a la presencia de la expresión tras el sentimiento de una añoranza, alimentada por la ausencia, que se manifiesta por no haber hecho ayer actualidad de su potencia.

Así, pues, entre lo que se resiste a ser clasificado urdiéndose no tanto como excepción cuanto por su condición de humilde e interesante insignificancia; y la memoria de lo que no fue expresado y que tendría que haberlo sido, como apoteosis no conquistada de lo que sí llegó no obstante a decirse con tino y substancia, se quiere situar este proyecto que ve al fin, tras largos años de indecisiones y cautelas, su (sic) encarnación digital -valga la metáfora, nada en consonancia, y pedimos disculpas por cierto, con las memorables figuras que nos legara el inmortal Cicerón, personaje eximio que, a su particular manera, con tanto gusto cultivara también los parerga aunque en demasiadas ocasiones se jactara de no otro tanto hacer lo propio con los paralipómena; lo que, si bien se considera, no quiere decir tampoco que de hecho no lo hiciera.

Y sirva esta distinción entre lo uno y lo otro para justificar en cierta medida la estructura de nuestra publicación, que se divide en secciones que, no obstante tener la pretensión analítica de salvaguardar sus fronteras, acaban empapándose ecuménicamente de una suerte de espíritu jovial, y diríamos que hasta desenfadado, característico de su esencia o en todo caso de su anhelo.

En la sección A, de título La Academia. Filosofía y Didáctica, contamos con artículos de recorrido mayor, de aliento académico, que no academicista, en la estela zetética de ese inconmensurable espíritu inquieto que conocemos por Platón. Son textos independientes, pero a la manera de parajes en los que se presiente la pertenencia a continentes ignotos aún, que sirven como índices y señales de una tierra prometida que bien vale la aventura de posteriores periplos.

En la sección B, titulada Parerga y Paralipómena. Ensayos y Tentativas, hay consagrada una ironía que antes que burlona se quiere paradójica, pues propiamente aquí se concentran los parerga haciendo guiños familiares a los paralipómena de la sección A, como posibles proyectos de éstos que hubieren decidido habitar finalmente bajo otro cielo. Y, sin embargo, también burlona después de todo, aunque la burla se dirija hacia sí misma revelando con ello, entre otras cosas, esa actitud cautelosa a la que antes hicimos alusión.

En la sección C, Programación y Actividades de la SFPA, PARERGA rinde tributo a sus mayores y muestra claramente su ascendencia genética. Se encontrarán aquí todas las actividades de la SFPA, en su multicolor despliegue: Desde cursos y seminarios hasta olimpiadas chocantemente anuales, pasando por concursos de redacción y charlas y coloquios y grupos de investigación…; y algunas otras exóticas propuestas que esperan prontas su oportunidad. Aquí también encontrarán los socios de la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante su zona exclusiva, con materiales didácticos y videoteca a la que se accede por contraseña (pídanla en sfparerga@gmail.com , no se corten). En definitiva, un lugar ideal (valga la metáfora a despecho del despropósito) en donde uno puede sentirse orgulloso y complacido de pertenecer a la SFPA.

Por último, en la sección D, paráfrasis de un título por todos recordado, De PARERGA al Infinito…, y más allá, nuestra revista emprende su particular odisea, proponiendo recensiones de libros excelentes, y propiciando un lugar de encuentro con nuestros lectores que sirva para desarrollar actividades en común. Aquí podrán los interesados enviar sus colaboraciones y comentarios, aquí también subscribirse a la SFPA si la tentación por pertenecer al Club de Socios y disfrutar de sus contenidos exclusivos se torna insoportable. Y también aquí encontrarán nuestros seguidores enlaces a otras revistas filosóficas, una cuidada selección de publicaciones que, creemos, satisfarán los distintos paladares. Y más allá, aún, la intención de que algún día PARERGA se materialice también en papel, en al menos una pequeña tirada para nuestros socios, a los que siempre hemos tenido muy presentes.

El camino para llegar hasta aquí ha sido tortuoso y lleno de obstáculos, y es justo agradecer a todos los que han colaborado de un modo u otro con PARERGA, desde la luz y la sombra, cuando no desde la misma oscuridad, su labor. Sincera y humildemente, les damos las gracias.

Nos decía Schopenhauer que en lo inexplicable residen los cimientos de nuestro conocimiento, en un memorable capítulo dedicado a la filosofía y su método con que se abre el segundo volumen de sus Parerga en la edición de Pilar López de Santa María. También allí mismo, un poco después, nos advertía de los requisitos necesarios para la práctica de la filosofía. Primero, decía, armarse de valor para no retener ninguna pregunta en el corazón; segundo, tratar como problema en la conciencia lo que se presenta como evidente para todos; y, tercero, ocuparse de todo ello apasionadamente y de manera ociosa, considerándolo un fin en sí mismo, sin permitir que espurios intereses desvíen nuestra atención.

Por lo demás, no sería demasiado difícil para nuestros lectores reconocer en lo anterior la impronta de Sócrates, el hijo de Sofronisco y Faenarete.

Y es a esta tradición filosófica, modulada en el tiempo histórico en corrientes de pensamiento tan diversas como distintas las condiciones materiales de vida con que tuvieron que bregar, a la que PARERGA quisiera pertenecer.

En la celebración del Día Mundial de la Filosofía.

Alicante, 21 de noviembre de 2013.