La Libertad 3

“Joe Meek lo sabía”, por Ángel Martín

“El liderazgo de Estados Unidos va a hacer este mundo mejor”. Charles Bolden, director de la NASA, 6 de agosto de 2012.

A las 7.32 minutos un artefacto construido por humanos ha aterrizado en Marte. Cualquiera que haya visto el video-simulación que mostraba el aterrizaje del robot Curiosity (en adelante, “Curiosidad”), habrá tenido de un fino escepticismo las esperanzas de que semejante procedimiento funcionase. Y no obstante, ahí esta… o eso dicen. Una foto en blanco y negro con un objetivo gran angular, que lo mismo es de Marte que de la playa del Carabasi, es la única prueba por el momento.

Es inconcebible que alguien no sienta verdadero interés por este acontecimiento. Por nuestra seguridad, esos malditos marcianos ya saben que no están a salvo, que podemos conquistarlos si queremos. Y es importante transmitir ese mensaje a los alienígenas. Ahora los venusianos deben estar temblando, para alivio de Joe Meek.

No obstante, Charles Bolden, (en adelante, Carlos, o Carlitos, para los muy próximos), en un momento de euforia bélica comprensible, y ante la atenta mirada de la humanidad, ha lanzado un extraordinariamente ambiguo mensaje que ha provocado esta disertación disparatada: “El liderazgo de EUA va a hacer este mundo mejor”. Las indefectibles dudas se plantean cuando uno piensa en ese par, esos Lauren y Hardy de la lógica, llamados “sentido” y “referencia” que un cómico alemán de nombre Gottlob utilizo a finales del XIX.

Porque, ¿a qué mundo se refiere Carlos, o Carlitos para los allegados? ¿Se refiere a la Tierra? Pero acaso este hombre no se ha enterado de que EUA ya es el liderador (ya, ya sé, el leader) de facto de este planeta. ¿Acaso Carlitos acaba de salir de una bañera de formol de los años ’60, cuando aún la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (aká “los malos”) mandaba cosmonautas, perras, pelotas y lo que tuviesen en el Kremlin con tal de dominar el globo? Pero Carlos, eso ya es historia. Ahora los americanos han cerrado el programa de transbordadores como la Endavour (o la lanzadera Intentar), y de poner los nuevos chismes en el espacio ya se encargan los mismos rusos porque, como el bien notorio, con vodka todo vuela mejor. Aquella era terminó. Los chinos son ahora los nuevos malos, y tienen menos glamour porque son muchos, bien parecidos y ganan muchas medallas.

Nos negamos a pensar que haya salido del metanol químico. Motivos morales nos lo impiden. Pero entonces, la única posibilidad, es que se refiera a Marte, por supuesto. “El liderazgo de EUA [en Marte] va a hacer este mundo mejor”. Es lo que ocurre cuando se utiliza un término deíctico como ‘este’ en un contexto tan confuso. Carlitos tiene fe, esa fe americana, de apple pie y cheesburger, en que Marte va a estar mejor con los estadounidenses en él. Y nosotros no somos nadie para dudar de ello, porque no somos marcianos ni tenemos una Asociación Nacional del Rifle. Cómo va a ser posible que sea mejor es algo que se nos escapa completamente, entre otras cosas, por los problemas respecto al significado de la expresión “mundo mejor”.

Nuestro amigo Carletes no debe conocer a otro alemán cachondo llamado Gottfried cuya tesis principal era que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Por tanto, es imposible que los EUA hagan mejor a Marte, que ya es de por sí perfectamente yermo y carbónico. Charles tal vez estaba pensando en montar un eurovegas marciano con máquinas tragaperras y pirámides de pega. Pero, por pura lógica, si Marte ya es el mejor mundo posible, la mejor imagen de Marte que podía ser según el Creador jupiterino, entonces los casinos ya están allí y en consecuencia sólo hay que abrirlos y empezar el negocio. En conclusión, y siguiendo las estrictas leyes de la lógica: Marte tiene casinos de marcianos, urbanizaciones en el Valle Marineris y un mirador en el Monte Olimpo. Ya todo esta dispuesto para los clientes. Y, por supuesto, eso es el Curiosidad: el primer turista ha llegado. Ya los aborígenes se frotan las manos, porque la exención de impuestos les va a venir de perlas, y podrán esperar que los terráqueos se gasten su pasta en dólares con las marcianas. El boom inmobiliario está cerca. Y mientras tanto, en efecto, aquí, seguiremos en el mejor de los posibles. Bienvenidos.