La Libertad 2

“Reseña literaria”, por Joaquín Macías Rodríguez

Castellio contra Calvino

Conciencia contra violencia

Autor: Stefan Zweig

Editorial Acantilado, Barcelona. Sexta reimpresión mayo de 2010.

252 páginas. Traducción de Berta Vias Mahou.

Para quien tenga la fortuna de no conocer aún la obra de Stefan Zweig se abre la oportunidad de acceder a un autor excepcional y al mismo tiempo prolífico. Su obra es abundante y variada tanto en temas como en géneros pues aunque saltó al panorama cultural con la poesía en aquel Imperio Austro-húngaro que obsesionara a Berlanga escribió ensayos, biografías (muy famosa una sobre María Antonieta), novelas (Carta de una desconocida, que Max Ophuls convirtió en una obra maestra en blanco y negro) y hasta el libreto de una ópera de Strauss a la que Hitler se negó a asistir en la inauguración si no se borraba el nombre de este judío de los títulos de crédito, Strauss se negó y sólo fue representada en dos ocasiones. Zweig fue un autor de éxito y fama en las décadas de los años 20 y 30 del siglo XX, del que apenas se recordaban algunas obras que siempre se vendieron bien como su conocido libro “Momentos estelares de la humanidad”. Desde hace unos años la editorial Acantilado viene traduciendo su obra con delicadeza y a un precio asequible lo que ha provocado un gozoso renacer por el interés de la obra de Zweig y el redescubrimiento para quienes no lo conocíamos de un autor heredero de la cultura cosmopolita y humanista de la Europa de entreguerras, herencia que como él mismo recordó fue exterminada por la barbarie nazi, a la que no sobrevivió pues se suicidó junto a su esposa en Petrópolis (Brasil) cuando la marea parda parecía incontenible y el mundo que apreciaba desaparecía al ritmo en que sus compañeros eran asesinados.

Zweig fue de los primeros en advertir y denunciar lo que significaba el ascenso de los nazis en Alemania y de hecho la obra que nos ocupa es, entre otras muchas cosas, una indagación en la historia de las raíces de la sumisión de la mayoría ante la violencia de unos pocos visionarios siniestros, Zweig con una lúcida premonición la terminó de escribir en 1936.

Aunque esta obra se clasifica como biografía de Sebastián Castellio es también una novela, un ensayo y hasta una obra de teatro con sus personajes perfilados a través de escenas muy bien seleccionadas que muestran el enfrentamiento de sus caracteres tanto como de los ideales que les impelen. El núcleo de la acción se sintetiza en el ascenso del religioso reformista Juan Calvino al gobierno espiritual y civil de la ciudad de Ginebra donde este apóstol revolucionario de la libertad de conciencia para interpretar la palabra de Dios, que viene huyendo de la Francia católica que le persigue, se convierte en un tirano que traiciona sus propios ideales e impone un régimen de control y terror que llega a su máximo extremo con la condena a muerte del aragonés Miguel Servet y su terrible ejecución pública. Servet una mezcla inigualable de charlatán, erudito, polígrafo y humanista, que lo mismo ejerce de abogado que descubre nada más y nada menos que la circulación pulmonar de la sangre (por lo que siempre aparecerá en los libros de historia), es también alguien que interpreta el cristianismo de acuerdo con sus propios parámetros y tiene los bemoles de enviarle el original del libro que recoge sus convicciones teológicas a Calvino que horrorizado por lo que él entiende como monstruosidades decide guardar el libro a buen recaudo como prueba irrefutable. Servet desoyendo todos los indicios y consejos se planta en la misma Ginebra, en la misma iglesia donde Calvino predica, a reivindicar su obra y sus creencias con el resultado antes dicho. La quema de Miguel Servet vivo y a cámara lenta busca el arrepentimiento público y cuando menos el escarmiento ejemplar, pero Calvino erudito en tantas cosas desconoce por completo el empecinamiento al que puede llegar un carácter como el de Servet.

Este hecho conmocionó a la Europa reformista del renacimiento que de golpe despertó a la dura realidad del sectarismo asesino de quien antes era uno de los mayores adalides de la libertad de pensamiento, pero como suele suceder el espanto ante lo sucedido se transforma en terror que paraliza cualquier protesta, en un silencio cómplice, ante el que se alza un débil estudioso, un pobre párroco que subsiste en la miseria porque Calvino ya lo ha detectado con anterioridad y castigado su pretensiones de mantener su libertad de conciencia a la hora de traducir la biblia. El resultado es tan predecible como inevitable Calvino pasará a la historia como uno de los grandes reformadores del cristianismo y de Castellio y su defensa de la tolerancia no habrá ni una nota en los libros de historia, ni siquiera en los de historia de la filosofía. Calvino desde su plaza de poder condena al silencio y al apartamiento al intelectual que le planta cara.

Zweig recrea este capítulo olvidado de la historia con una singular maestría que mezcla al mismo tiempo erudición e intensidad narrativa, por ejemplo uno de los rasgos que los críticos reconocen de mayor virtuosismo de Zweig es su gran capacidad para la reconstrucción psicológica de los personajes que en este caso se hace sobre la base de un enorme trabajo de investigación que va desde el estudio de las biografías de los personajes principales a secundarios, pasando por la selección de los párrafos de la correspondencia entre ellos o la descripción del ambiente cultural de universidades y diferentes escuelas religiosas (o sectas según el punto de vista). Es en este sentido una obra excelente para adentrarse en la historia del Renacimiento europeo donde se produce la gran explosión de la reforma protestante y en su estela una multitud de tendencias de pensamiento religiosos (anabaptista, socinianos, etc.); la vuelta del interés intelectual por el mundo greco-latino, el desarrollo de los estudios humanistas y su interés por las traducciones, no sólo del griego, también del hebreo, el caldeo; la aparición de una pléyade de genios artísticos (Da Vinci, Miguel Ángel, …) y de científicos (Galileo, Copérnico,…). Un período fascinante y terrible a la par de cuyo estudio siempre se obtienen sorpresas y deleite.